miércoles, 4 de mayo de 2011

Publicistas y ambientalistas


Los publicistas y los ambientalistas tienen algo en común. Gozan de acceso privilegiado al conocimiento, las ideas y las interpretaciones de las cosas. Han podido educarse, ilustrarse, leer montañas de libros y documentos, participar en conferencias, foros y simposios, viajar, estudiar y conocer al dedillo la naturaleza del ser humano y la naturaleza de la naturaleza.

Uno podría pensar que tanto conocimiento y tanto dominio de tantas cosas debiera ir aparejado con un gran compromiso social, con la verdad y con lo mejor para el País. Pero no siempre es así.

En sociedades como la nuestra el conocimiento ha sido convertido en mercancía que se compra y se vende. Es decir, suelen comprarse y venderse personas o instituciones que poseen el conocimiento, sin importarle ni mucho ni poco las consecuencias sociales o nacionales. La responsabilidad social es sustituida por un irrefrenable egoísmo individualista y por la fascinación que provocan el enriquecimiento fácil y la “buena vida”. No hay escrúpulos, ni moral, ni principios; ni patriotismo, ni dignidad. Para ellos todo eso está pasado de moda.

Entonces, los publicistas y los ambientalistas que son comprados degeneran en gente altamente peligrosa y destructiva, manipuladora y traicionera. A billetazo limpio se dedican a hacer análisis pretendidamente científicos y a promover de la manera más engañosa y  convincente posible, lo que le ordenen quienes le pagan montañas de dinero del Pueblo. En su condición de legitimadores de lo ilegítimo y de propagandistas de la mentira, esos publicistas y ambientalistas se convierten en enemigos principales de todos nosotros.

Esos son los casos de Eduardo López Ballori/Ballori y Farré y de Yousev García/Asesores Ambientales y Educativos, Inc.

A ambos les ha encomendado el gobierno de Fortuño y el PNP la tarea indispensable de convencer al Pueblo puertorriqueño sobre las bondades del Gasoducto del Norte. Como los funcionarios gubernamentales están desacreditados, como nadie confía en esa tropa de maleantes, pagan a estos mercaderes de las ideas y el conocimiento, en un intento supremo por conquistar a una ciudadanía que está cada día más opuesta a ese peligroso e amenazante proyecto energético.

La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) le confió a la agencia de publicidad de López Ballori, “desarrollar el plan de comunicación del proyecto”. Es decir, meternos por ojo, boca y nariz las bondades del tubo de la muerte, proyectando imágenes falseadas, manipulando  cifras y mintiendo deliberadamente. Eso nos cuesta, por lo pronto, 2.7 millones de dólares. Este sujeto, vinculado a actos de corrupción, se ha hecho rico a costa de los gobiernos del PNP. Actualmente tiene contratos con el gobierno de Fortuño por más de $29 millones.

El perfil de Yousev García, mientras tanto, es bochornosamente elocuente. No sólo su “corporación sin fines de lucro” ha obtenido contratos por más de $2 millones para dar validez científica a la atrocidad del supertubo, sino que tiene como antecedente haber sido asesor de los millonarios que han querido imponer la construcción de Dos Mares Marriot Resort, en el Corredor Ecológico del Noreste. La ciencia rastrera de García de y quienes le acompañan, es una vergüenza para los verdaderos defensores de la naturaleza y los recursos naturales en este País.  

Si hay algo decididamente imperdonable, es la prostitución de la ciencia y la naturaleza para servir intereses mezquinos, para lucrarse con ello.

Si hay algo decididamente inadmisible, es la manipulación y la mentira para tratar de convencer de sus pretendidas bondades,  sobre algo que es intrínsecamente malo y dañino.

Casos como estos trascienden lo económico, que ya es suficientemente escandaloso. Va más allá de los jugosos contratos.

Lo que provoca mayor indignación es la indecencia de fondo, el oportunismo perverso, el cinismo de quienes se venden al mejor postor, a sabiendas del daño que cometen contra el Pueblo.

Para esos ha debido Dante concebir un círculo en el infierno.    

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